El director ejecutivo del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, confesó que la situación económica en la compañía es alarmante y que las cosas “no pueden seguir como antes”. En una entrevista con el periódico Bild am Sonntag, Blume señaló que actualmente la empresa está enfrentando una reducción significativa en sus ventas, al mismo tiempo que la competencia en Asia sigue aumentando. De acuerdo al director, para enfrentar esta crisis Volkswagen planea implementar un plan de recorte de gastos que podría incluir el cierre de algunas de sus fábricas y despidos masivos.
“La estabilidad económica se volvió más difícil, en Europa se compran menos vehículos y, al mismo tiempo, entran en el mercado nuevos competidores de Asia”, señaló Blume justificando los despidos por motivos operativos.
El plan de ahorro de 4,000 millones de euros viene en un momento en el que las acciones de la empresa cayeron casi un tercio durante los últimos cinco años. Según Blume, las ventas de vehículos en Europa disminuyeron, lo que complica la estabilidad económica de la empresa y hacen necesarias las medidas de austeridad. “El pastel se volvió más pequeño y tenemos más invitados a la mesa”, comentó Blume, señalando que la competencia es cada vez mayor.
Sin embargo, esta decisión fue duramente criticada. Daniela Cavallo, líder del comité de empresas europeas de Grupo Volkswagen, describió estos planes como un claro “indicador de pobreza” y una “declaración de quiebra”. Por su parte, Janine Wissler, presidenta del partido alemán Die Linke, criticó la gestión de la empresa y la falta de inversión para evitar los despidos y cierres.
“Es increíblemente lamentable que una empresa como Volkswagen, que pagó 4,500 millones de euros a sus accionistas en el último ejercicio financiero, ahora afirme que no puede recaudar 5,000 millones de euros para evitar los cierres”, señaló Wissler.