Educación ambiental, la tarea pendiente de los países en desarrollo

Educación ambiental, la tarea pendiente de los países en desarrollo

Foto: FreePik

El 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que busca despertar la conciencia sobre el problema ambiental a nivel global y local, incentivando la participación activa de ciudadanos y gobiernos en la conservación y preservación del entorno. 

 

Sin embargo, en muchos países en desarrollo, la educación ambiental sigue siendo limitada en su alcance e impacto, la falta de comprensión profunda y la apatía generalizada hacia el cuidado del planeta persisten, agravadas por factores como la pobreza, la desigualdad social, la insuficiente infraestructura y la prioridad en necesidades inmediatas sobre temas ambientales.

 

Y es que aunque la educación ambiental es reconocida como una herramienta fundamental para enfrentar la crisis ecológica, muchas de sus acciones clave se aplican de manera parcial, deficiente o simplemente se incumplen, desde la mala gestión de residuos hasta el uso ineficiente del agua, la brecha entre el discurso ambiental y la práctica cotidiana sigue siendo profunda.
 

 

Por lo anterior, aquí están algunas acciones clave de educación ambiental que rara vez se aplican consistentemente y son ampliamente recomendadas:

 

Separación de residuos en origen: Aunque en algunas ciudades hay programas de recolección diferenciada como orgánicos, reciclables o no reciclables, la mayoría de la población no separa la basura de manera sistemática. Incluso cuando se hace, los camiones recolectores suelen mezclar todo, y en los basureros o rellenos sanitarios se revuelve nuevamente, anulando el esfuerzo. Esto contribuye a que sólo un bajo porcentaje de residuos se recicle efectivamente.

 

Tratamiento adecuado de aguas residuales: En muchos países de la región, la gran mayoría de las aguas residuales domésticas e industriales se vierten directamente a ríos, lagos o el mar sin tratamiento o con tratamiento muy parcial. En México, alrededor del 70 % de las aguas residuales no reciben tratamiento suficiente, lo que genera contaminación masiva de cuerpos de agua, proliferación de enfermedades y daño a ecosistemas acuáticos.

 

Evitar la disposición inadecuada de plásticos y otros desechos en calles, ríos y espacios públicos: El tirado de plásticos, botellas, bolsas y otros residuos en la vía pública es común, agravado por la falta de contenedores suficientes y campañas de concientización sostenidas. Esto lleva a que millones de toneladas de plásticos terminen en ríos y océanos cada año contribuyendo a la contaminación marina global.

 

 

Consumo responsable y reducción de plásticos de un solo uso: A pesar de prohibiciones o impuestos en algunos lugares, el uso excesivo de bolsas, popotes, envases desechables y botellas plásticas persiste; la falta de alternativas accesibles y baratas, junto con hábitos arraigados, impide una reducción significativa.

 

Conservación y reforestación activa: La deforestación avanza por agricultura, ganadería y megaproyectos, mientras que las acciones de reforestación comunitaria o gubernamental son insuficientes o mal mantenidas.

 

Uso eficiente de recursos: Prácticas como cerrar llaves al cepillarse los dientes, reparar fugas o preferir transporte público o bicicleta no se generalizan, en parte por infraestructura deficiente y falta de incentivos.

 

Estos incumplimientos no sólo reflejan una brecha en la educación ambiental, sino también limitaciones estructurales cómo presupuestos bajos para infraestructura ambiental, corrupción, falta de vigilancia y prioridad en otros temas socioeconómicos. En países en desarrollo, la desigualdad agrava el problema, ya que las comunidades más vulnerables sufren más los impactos.

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