El uso de cigarrillos electrónicos se asocia con cáncer pulmonar y cáncer oral incluso en personas que nunca han fumado. Esto según una revisión científica publicada en la revista Carcinogenesis, considerada la más completa hasta ahora sobre vapeo y salud.
La investigación, difundida el 30 de marzo de 2026, reunió evidencia acumulada desde 2017 y concluyó que los vapeadores con nicotina "probablemente son cancerígenos para los seres humanos". El análisis incluyó estudios en humanos, animales y laboratorio, con resultados consistentes sobre daños biológicos vinculados al cáncer.
Bernard Stewart, especialista de la Universidad de Nueva Gales del Sur y autor principal del estudio, afirmó: "Hasta donde sabemos, esta revisión es la determinación más definitiva de que quienes vapean tienen un mayor riesgo de cáncer en comparación con quienes no lo hacen".
Dicho equipo identificó en los aerosoles sustancias como nitrosaminas, compuestos orgánicos volátiles, metales y agentes saborizantes. Estos elementos presentan potencial carcinogénico y entran directamente al sistema respiratorio durante el uso de vapeadores.
La evidencia en humanos mostró biomarcadores asociados con daño al ADN, estrés oxidativo, inflamación y cambios epigenéticos en tejidos orales y respiratorios. En estudios con roedores, la exposición prolongada generó adenocarcinomas pulmonares. A nivel celular, los compuestos activaron rutas biológicas relacionadas con la carcinogénesis.
Este análisis también identificó un mayor riesgo en personas que combinan el consumo de cigarro tradicional y vapeo. Investigaciones recientes en Estados Unidos indican que este grupo tiene hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón.
Los resultados contrastan con afirmaciones difundidas por la industria del vapeo, quien durante años promovió estos dispositivos como alternativa menos dañina al tabaco. La Asociación de Alternativas Libres de Humo sostuvo que el vapeo es "95% más seguro" que fumar, aunque esta postura ha sido cuestionada por autoridades sanitarias.
El funcionamiento de los cigarrillos electrónicos evita la combustión, pero genera un aerosol químico al calentar líquidos con nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y saborizantes. La evidencia revisada indica que la ausencia de alquitrán no elimina los riesgos asociados a la exposición prolongada a estas sustancias.