América Latina y el Caribe volverá a ubicarse entre las regiones de menor dinamismo económico a nivel mundial en 2026, advirtió este miércoles el Banco Mundial, que estimó un crecimiento regional de 2,1 por ciento.
"América Latina y el Caribe entra en 2026 con un crecimiento aún limitado por desafíos estructurales de larga data. Se prevé que en 2026 el crecimiento del PIB (producto interno bruto) regional será de un 2,1 por ciento, ligeramente por debajo del 2,4 por ciento de 2025, dejando a Latinoamérica nuevamente como una de las regiones del mundo con crecimiento más lento, con un PIB per cápita apenas creciendo", afirmó el organismo internacional.
El Banco Mundial remarcó que las "perspectivas moderadas" muestran un entorno macroeconómico "desafiante", en el que "los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo".
[NUEVO INFORME] El crecimiento económico en América Latina y el Caribe se mantiene moderado, lo cual dificulta la mejora en la calidad de vida de la población. Se estima que la economía de la región crecerá apenas un 2,1 % en 2026. Más detalles ????
— Banco Mundial | América Latina y el Caribe (@BancoMundialLAC) April 8, 2026
No obstante, sostuvo que la región puede cambiar esta situación con políticas adecuadas, aprovechando sus recursos naturales y su potencial energético.
Según el organismo, la región cuenta con aproximadamente el 50 por ciento de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre y "una matriz energética relativamente limpia".
"América Latina y el Caribe cuenta con los activos -y la capacidad de reforma- para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad", afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
El reporte indica que los países latinoamericanos deben restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad.
Por último, el Banco Mundial recomendó que los Estados cierren las "brechas de habilidades" mediante un mayor impulso a la educación, amplíen el acceso al financiamiento a las empresas, profundicen la integración comercial así como también la adopción de tecnología e identifiquen fallas del mercado.