La esperada biopic "Michael", dirigida por Antoine Fuqua y protagonizada por Jaafar Jackson, sobrino del cantante, llegó a los cines rodeada de altas expectativas, pero rápidamente quedó envuelta en la polémica.
Lejos de consolidarse como el retrato definitivo del “Rey del Pop”, la cinta ha sido señalada por críticos y audiencias como una versión “sanitizada”, que evita los capítulos más controvertidos de la vida de Michael Jackson.
En sus primeros días en cartelera, la película tiene calificaciones bajas en sitios como Rotten Tomatoes, entre 30 y 37 %, con reseñas que la describen como un “montaje de grandes éxitos” o un “playlist filmado”. Uno de los puntos más cuestionados es su decisión narrativa de detenerse a finales de los años 80, dejando fuera episodios clave como las acusaciones de abuso sexual infantil en los años 90 y el juicio de 2005.
La división también alcanzó a la propia familia Jackson. Mientras el estate respalda la película, figuras como Paris y Janet Jackson han manifestado su inconformidad, pues han destacado la importancia de priorizar la “honestidad” por encima de los intereses comerciales.
Pero el caso de "Michael" no es aislado, las biopics de celebridades, especialmente en el ámbito musical, suelen generar controversia por su manejo de la verdad, la memoria y el espectáculo.
Películas como Bohemian Rhapsody fueron duramente criticadas por alterar la cronología de Queen y suavizar aspectos de la vida personal de Freddie Mercury, aunque lograron éxito comercial y premios.
Algo similar ocurrió con All Eyez on Me, sobre Tupac Shakur, rechazada por su círculo cercano por inexactitudes, o Nina, que provocó indignación por su casting y tratamiento superficial de la figura de Nina Simone.
En otros casos, la polémica ha girado en torno a la explotación de traumas reales. Blonde, sobre Marilyn Monroe, fue señalada por su enfoque gráfico y sensacionalista, mientras que The Blind Side, enfrentó años después las críticas del propio Michael Oher, quien denunció una representación distorsionada de su vida.
Incluso, producciones más recientes y exitosas, como Elvis o Rocketman, han tenido que equilibrar el espectáculo con la fidelidad histórica, en medio de debates sobre qué tanto deben mostrar sus protagonistas.
Las críticas a "Michael" reflejan tensiones estructurales del género, la presión por construir narrativas accesibles, el control de los estates, las limitaciones legales y el interés comercial. En ese cruce, la verdad histórica suele quedar subordinada a fórmulas narrativas que privilegian el ascenso, la caída y la redención.
El resultado rara vez satisface a todos, los fans exigen fidelidad, las familias buscan proteger legados y los estudios apuestan por productos rentables.
En ese contexto, "Michael" se suma a una larga lista de biopics que, más allá de su calidad cinematográfica, terminan generando debate sobre los límites entre homenaje, negocio y reconstrucción histórica.