Celos entre familiares: cuando el afecto acaba en conductas destructivas

Celos entre familiares: cuando el afecto acaba en conductas destructivas

Foto: Freepik

El asesinato de Carolina Flores Gómez, exreina de belleza de Baja California, ha generado conmoción nacional e internacional, además de reavivar el debate sobre la violencia intrafamiliar y de género en México.

 

La víctima, de 27 años y madre de un bebé de ocho meses, fue atacada con arma de fuego dentro del inmueble por su propia suegra, Erika Guadalupe Herrera Coriant, de 63 años, quien está prófuga.

 

Un video de cámaras de seguridad, difundido como parte de las indagatorias, muestra el momento en que la agresora sigue a la joven y le dispara. Al ser confrontada por su hijo, Alejandro “N.”, esposo de la víctima, la mujer habría respondido con frases que apuntan a un móvil de celos, como: “Me hizo enojar” y “Tú eres mío y ella te robó”.

 

Este caso también ha generado cuestionamientos hacia la actuación del esposo, quien habría denunciado los hechos un día después, lo que ha sido criticado por colectivos feministas. Diversas organizaciones han solicitado que el crimen sea investigado bajo el protocolo de feminicidio.

 

 

 

Pero más allá del hecho criminal, el asesinato de Carolina Flores ha puesto en el centro de la discusión pública un fenómeno complejo: los celos maternos en contextos familiares, que en casos extremos pueden derivar en violencia.

 

Especialistas en psicología señalan que la rivalidad entre suegra y nuera, frecuentemente caricaturizada en la cultura popular, tiene raíces en dinámicas emocionales profundas, como el miedo a la pérdida, los cambios de rol dentro de la familia y la competencia por afecto.

 

Factores como el apego emocional intenso, la dificultad para establecer límites y contextos culturales donde los lazos familiares son particularmente estrechos pueden intensificar estos conflictos. En escenarios patológicos, los celos pueden escalar a conductas destructivas.

 

El caso ha sido retomado por voces académicas y sociales como un llamado a reforzar la atención a la salud mental y la prevención de la violencia en el entorno familiar. 

 

Entre las recomendaciones destacan el establecimiento de límites claros en las relaciones, la comunicación asertiva y el acceso a apoyo psicológico, especialmente en etapas de transición como el matrimonio o la llegada de hijos.

 

Mientras continúan las investigaciones, el caso de Carolina Flores se suma a la lista de hechos que evidencian la urgencia de fortalecer las políticas de prevención de la violencia de género en todos los ámbitos, incluido el familiar.

 

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