Las llamadas y mensajes de números desconocidos con supuestas vacantes, préstamos no solicitados, transferencias falsas o intentos de fraude se han convertido en un problema cotidiano para muchos usuarios de telefonía móvil.
Aunque una de las primeras medidas suele ser bloquear el número, la estrategia pierde efectividad cuando los delincuentes utilizan múltiples líneas para continuar con los intentos de contacto.
Ante esta situación, hay diferentes vías oficiales para reportar números sospechosos; la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) cuenta con herramientas para consultar y reportar teléfonos relacionados con posibles fraudes, particularmente cuando se hacen pasar por instituciones financieras o utilizan supuestas ofertas de préstamos.
Cuando se trata de publicidad no solicitada, los usuarios también pueden recurrir al Registro Público para Evitar Publicidad (REPEP) de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco); en el caso de llamadas relacionadas con servicios financieros, hay además el Registro Público de Usuarios que no Desean Información Publicitaria de Productos y Servicios Financieros (REUS).
Si el contacto implica una amenaza, extorsión o un intento directo de fraude, también puede recurrirse al número 089 para llevar a cabo una denuncia anónima. Es recomendable conservar capturas de pantalla, números telefónicos, mensajes, fechas y cualquier otro dato que pueda servir como evidencia.
El problema es que bloquear cada número individualmente se vuelve prácticamente inútil cuando quienes hacen estas campañas cambian constantemente de línea; por ello, el registro y reporte de los números adquiere relevancia, ya que permite identificar patrones y generar información que puede ser utilizada por autoridades y empresas de telecomunicaciones.
En este contexto, también cobra importancia el proceso de vinculación de líneas telefónicas con una identidad, la medida busca reducir el anonimato con el que pueden operar quienes utilizan chips para cometer delitos, aunque su avance ha sido gradual y enfrenta retos de implementación.
La identificación de los usuarios de líneas móviles podría dificultar la utilización masiva de números anónimos para ejecutar fraudes y extorsiones, pero difícilmente eliminará por sí solo el problema.
Los delincuentes todavía pueden recurrir a números extranjeros, servicios de telefonía por internet, suplantación de identidad u otras modalidades tecnológicas.
Por ello, mientras el proceso avanza, autoridades recomiendan no proporcionar datos personales, bancarios o códigos de seguridad, no hacer transferencias solicitadas por llamadas o mensajes y verificar cualquier supuesto trámite directamente con la institución involucrada.
Reportar los números, en lugar de limitarse a bloquearlos, puede ayudar a generar un registro más amplio de este tipo de prácticas.