El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles 23 de septiembre al líder chino, Xi Jinping, en la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington, para abrir una visita de Estado de casi tres días marcada por un amplio despliegue ceremonial. El encuentro entre ambos mandatarios busca sostener el diálogo mientras que Washington y Pekín protagonizan una intensa batalla por la supremacía comercial, tecnológica y geopolítica.
Trump acudió junto con la primera dama, Melania Trump, para recibir al mandatario chino y a su esposa, Peng Liyuan, después de su descenso del avión. Xi llegó acompañado además por altos funcionarios de su Gobierno, entre ellos el secretario del Partido Comunista de Pekín, Cai Qi, y el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi.
La presencia del presidente estadounidense en el aeropuerto se apartó del protocolo. Habitualmente, el jefe de Estado espera a sus invitados de honor en la residencia presidencial.
Trump y Xi no se veían desde la visita del mandatario estadounidense a Pekín en mayo. En esa oportunidad, ambos líderes prometieron estabilidad en las relaciones bilaterales.
Una recepción cargada de símbolos
La llegada de la delegación china a la Base Conjunta Andrews estuvo marcada por un imponente recibimiento que incluyó un despliegue aéreo de dos bombarderos supersónicos B-1 Lancer sobrevolando la pista a baja altura haciendo retumbar la pista para honrar la llegada de la delegación china.
???????????????? Donald Trump recibió personalmente a Xi Jinping en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, para iniciar la visita de Estado de tres días del presidente chino a Estados Unidos.
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) September 24, 2026
La visita ocurre en medio de tensiones entre Washington y Beijing y con una agenda que incluye… pic.twitter.com/Z1Xyevmcsq
Para el jueves 24 de septiembre, se realizará la ceremonia de llegada oficial en el Jardín de las Rosas y el Jardín Sur de la Casa Blanca. Participarán casi 500 miembros de todas las ramas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, acompañados por la banda de música de la Marina interpretando los himnos nacionales.
Trump y Xi ofrecerán discursos bilaterales iniciales ante la prensa para marcar las pautas y expectativas de la cumbre.
Durante la tarde, los mandatarios iniciarán las conversaciones formales en la residencia presidencial a puertas cerradas. Mientras tanto, las primeras damas realizarán una visita oficial al Museo Nacional de Arte Asiático del Smithsonian.
Por la noche, Trump y Melania ofrecerán una cena de Estado para Xi y Peng. Entre los invitados esperados figuran directivos de compañías con importancia para los mercados estadounidense y chino, como Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de NVIDIA; Sam Altman, de OpenAI; Elon Musk, de Tesla y SpaceX; Mark Zuckerberg, de Meta; Jeff Bezos, de Amazon; y Sundar Pichai, de Google.
El despliegue acompaña un intento por mantener canales diplomáticos activos pese a los conflictos pendientes. Antes de la llegada de Xi, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió el contacto directo entre ambos gobiernos al señalar que tienen "la obligación de interactuar y hablar al más alto nivel".
Desde Pekín también se planteó la continuidad del intercambio. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino indicó que los mandatarios abordarán las relaciones bilaterales y asuntos internacionales, mientras el Gobierno de Xi expresó la necesidad de "mejorar el diálogo y la cooperación" y "gestionar adecuadamente las diferencias".
Una tregua bajo presión
Detrás de las ceremonias permanece una agenda compleja. La tregua comercial de 11 meses vence en noviembre y continúan los desacuerdos sobre aranceles, minerales de tierras raras y restricciones tecnológicas. Las conversaciones del jueves podrían abrir espacio para reducir gravámenes en sectores específicos, ampliar el diálogo entre las fuerzas armadas y avanzar en cooperación contra el narcotráfico.
La inteligencia artificial será otro de los temas relevantes. Estados Unidos y China compiten por el desarrollo de sistemas avanzados. Washington mantiene controles sobre tecnologías consideradas estratégicas mientras busca reforzar su producción interna de semiconductores. Sin embargo, Pekín posee ventajas estructurales clave como la eficiencia de recursos, la adopción masiva, el ecosistema de código abierto y su dominio de la infraestructura física.
Un aspecto que ha tomado relevancia durante las últimas semanas es el potencial peligro de la IA a corto plazo. Tanto los Gobiernos de todo el mundo como las empresas que manejan los principales laboratorios de IA debaten sobre la utilidad de crear controles regulatorios, una iniciativa a la cual Trump se ha negado a acceder, alegando la carrera por el control de la IA ante China. En efecto, existen pocas expectativas de alcanzar durante la visita un acuerdo amplio para regular la IA.
Otro asunto sensible es Taiwán. Se considera probable que Xi insista en la posición de Pekín sobre la isla y presione para reducir las ventas estadounidenses de armamento. En diciembre de 2025, Washington aprobó un paquete por 11 mil millones de dólares con Taipei para comprar armas, mientras otro valorado en alrededor de 14 mil millones permanece paralizado. Trump ha descrito estas operaciones como una "muy buena ficha de negociación".