La imagen corporal y la salud sexual están “peleadas” entre los adolescentes y hombres jóvenes que se la pasan en el gimnasio para aumentar los músculos o lo que científicamente se llama dismorfia muscular. De acuerdo con una investigación, esos “hombres fuertes” pueden ser más propensos a experimentar diversas dificultades sexuales.
Según informa Medical Xpress, la dismorfia muscular, que también se conoce como vigorexia o complejo de Adonis, es un trastorno mental por el que el fisicoculturista percibe que su cuerpo no es lo suficientemente musculoso y grande, lo cual lleva al deterioro social, psicológico y funcional.
Para la investigación, hicieron una encuesta en línea en la que participaron 1,116 adolescentes y hombres sexualmente activos de entre 15 y 35 años en Canadá y Estados Unidos a través de anuncios en redes sociales en 2024.
Los resultados arrojaron que una mayor presencia de síntomas de dismorfia muscular estaba asociada con siete de ocho dificultades sexuales:
-ansiedad durante las relaciones sexuales
-falta de interés o de goce sexual
-ausencia de excitación
-inconvenientes para alcanzar el clímax
-dolor físico en el acto sexual
-complicaciones para conseguir o mantener una erección
De acuerdo con Kyle T. Ganson, autor principal del estudio y profesor asociado de la Universidad de Toronto, “una posible explicación es que la intensa insatisfacción corporal y la inseguridad hagan más difícil estar presente y sentirse cómodo durante las relaciones sexuales”.
“Si alguien está muy pendiente de su aspecto físico o preocupado por cómo lo ve su pareja, esos pensamientos pueden interferir en el interés, la excitación, el disfrute y el funcionamiento sexual”, sentenció el científico.