Inclusión, sólo en el discurso: personas ciegas denuncian abandono y riesgos

Inclusión, sólo en el discurso: personas ciegas denuncian abandono y riesgos

Foto: Enfoque

Caminar por las calles de Puebla se ha convertido en una carrera de obstáculos para las personas con discapacidad visual, quienes diariamente enfrentan banquetas destruidas, postes, puestos ambulantes, registros sin protección y semáforos sin señales audibles o mal ubicados.

 

En el marco del Día Mundial del Bastón Blanco, este 15 de octubre, integrantes de la Asociación Cultural Recreativa de Invidentes de Puebla denunciaron la falta de infraestructura accesible, empatía social y acciones efectivas de las autoridades para garantizar su movilidad segura.

 

Entrevistados por Imagen Poblana, los integrantes de la asociación expusieron las dificultades que enfrentan para trasladarse por la capital poblana y coincidieron en que, lejos de avanzar hacia una ciudad incluyente, persisten problemas que ponen en riesgo su integridad y limitan su autonomía.

 

Alejandro Ramírez Campos, presidente fundador de la organización, que cuenta con casi 26 años de trayectoria, señaló que las necesidades de las personas con discapacidad visual han aumentado, mientras que la indiferencia y la falta de mantenimiento de la infraestructura urbana continúan, ya que denunció que existen banquetas en malas condiciones, árboles sin podar y registros destapados, además de vehículos estacionados sobre las aceras y obstáculos que impiden el libre tránsito.

 

El dirigente también cuestionó que las huellas podotáctiles, diseñadas para orientar a las personas ciegas, sean bloqueadas por puestos ambulantes, bancas, toldos y obras de infraestructura, a ello se suma el deterioro de las placas con señalética en braille, cuyos puntos son dañados, lo que dificulta su lectura.

 

Como ejemplo de la falta de planeación, señaló que en la calle 9 Sur, entre las calles 11 y 19, circulan más de 40 integrantes de la asociación sin contar con una sola guía podotáctil y con banquetas prácticamente destrozadas.

 

Por su parte, Fidel David Sánchez Jiménez, de 57 años, describió su vida cotidiana como agotadora y peligrosa. Narra que al salir de su casa se encuentra con ventanas abiertas, postes en medio de las banquetas, escaleras metálicas y otros obstáculos que lo obligan a descender al arroyo vehicular para continuar su camino, y esta situación, advirtió, lo expone constantemente al riesgo de ser atropellado, pues no siempre tiene condiciones seguras para desplazarse.

 

Sánchez Jiménez también denunció la falta de sensibilidad de algunos operadores del transporte público, particularmente de las unidades de la ruta convencional, cuyos conductores arrancan o cierran las puertas sin asegurarse de que las personas con discapacidad hayan podido subir o bajar.

 

Aseguró que ya se han registrado caídas y lesiones, por lo que pidió a las autoridades implementar operativos, supervisar el servicio y sancionar las conductas que pongan en peligro a los usuarios.

 

Otro de los problemas señalados es la falta de semáforos audibles funcionales y correctamente ubicados. El entrevistado puso como ejemplo el cruce de la zona de Chedraui Cristal, donde la ubicación de estos dispositivos no corresponde con las entradas y trayectos que necesitan utilizar las personas ciegas, y advirtió que una señal mal colocada puede llevarlas directamente al arroyo vehicular, por lo que exigió que las obras y adecuaciones urbanas se lleven a cabo tomando en cuenta la opinión de quienes las utilizarán.

 

En tanto, Eduardo Parra Barrón, de 84 años, lamentó que las condiciones de accesibilidad hayan retrocedido en algunos puntos de la ciudad, señalando que los puestos instalados sobre las banquetas, particularmente en calles como la 11 Norte, la 16 y la 18 Poniente, obligan a las personas ciegas a bajar a la calle para continuar su recorrido.

 

También recordó que en el sistema de transporte metropolitano existían señales sonoras para facilitar el cruce y anuncios que indicaban las paradas, servicios que, aseguró, dejaron de funcionar o desaparecieron.

 

Parra Barrón añadió que la inclusión debe comenzar desde la educación, con programas que enseñen a niñas, niños y jóvenes qué es la discapacidad visual y cómo brindar apoyo sin poner en riesgo a la persona.

 

Asimismo, pidió garantizar asientos preferentes en todas las unidades del transporte público, pues los frenones y arrancones dificultan que las personas ciegas se sujeten, especialmente cuando no encuentran un tubo de apoyo disponible.

 

De esta forma, los integrantes de la Asociación Cultural Recreativa de Invidentes de Puebla hicieron un llamado al Ayuntamiento y al gobierno estatal, para atender las deficiencias de movilidad, corregir la infraestructura inaccesible, recuperar las señales sonoras y reforzar la vigilancia en el transporte público.

 

En el Día Mundial del Bastón Blanco, sus testimonios dejaron claro que la inclusión no se limita a reconocer derechos en el papel: requiere calles transitables, servicios funcionales y una sociedad capaz de mirar más allá de sus pantallas para respetar a quienes también tienen derecho a desplazarse con seguridad y autonomía.

 

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